8a Reunión Africana de Jefes de Servicios Nacionales de Drogas
Arusha (Tanzania) 9 y 10 de julio de 2007
Jean-Michel Louboutin, Director Ejecutivo de Servicios Policiales
Discurso de apertura
Sr. Mwema, Director General de la Policía Nacional,
Sr. Vicepresidente de INTERPOL por la región europea,
Sras. y Sres. Directores Generales de Policía y jefes de delegaciones,
Sras. y Sres.
En nombre del Secretario General de INTERPOL, Ronald Noble, les doy la bienvenida a esta conferencia y agradezco a las autoridades tanzanas la organización y la acogida especialmente logradas de esta 8a Reunión Africana de Jefes de Servicios Nacionales de Drogas.
En los próximos dos días se van a tratar numerosos asuntos en torno al tema de la lucha contra la droga en África.
Permítanme que recuerde, tomando como referencia algunas cifras, hasta qué punto esta cuestión es importante y preocupante.
En 2006 la producción mundial de heroína se estimó en 606 toneladas, la de cocaína en 984 toneladas y la de cannabis en 42.00 toneladas. Salvo por lo que respecta a la cocaína, en 10 años la producción de estupefacientes ha aumentado en cerca de un 50%.
En 2005 se calculó que el número de consumidores de drogas superaba los 200 millones.
Esto pone de relieve la gravedad del problema y de sus bien conocidas consecuencias por lo que toca a la sanidad pública y la seguridad.
Considerada en su conjunto, África es a la vez una región de producción, de consumo y de tránsito de la droga.
Aun cuando se trata en realidad de un fenómeno muy diverso si se tienen en cuenta los tipos de droga y las distintas regiones, la situación general del tráfico de estupefacientes en África se ha agravado considerablemente en los últimos años, en particular a causa de la explosión del tráfico de cocaína entre América del Sur y África. África Occidental, por ejemplo, se ha convertido en un centro de distribución para la cocaína que se envía de América del Sur a Europa, alternativo a los itinerarios tradicionales que pasan por el Caribe.
Los temas de esta conferencia se han elegido con miras a presentar un cuadro preciso de la situación, a mostrar los esfuerzos que están llevando a cabo los países y, sobre todo, a determinar las carencias y necesidades que es necesario suplir para luchar eficazmente contra este delito y contra sus autores.
INTERPOL pone a disposición de sus Miembros una serie de medios que es necesario utilizar. Desde la última reunión, celebrada en Accra en 2005, la Organización ha seguido trabajando en sus tres funciones esenciales:
- suministrar una red de comunicación rápida y protegida;
- crear bases de datos de ámbito mundial;
- proporcionar apoyo operativo multifuncional 24 horas al día.
Otros 22 países de África se han integrado en la red de comunicación mundial de INTERPOL,
I-24/7.
Sólo falta por conectarse a ella un único país: Somalia, lo que sin duda se conseguirá hoy. De este modo estarán conectados entre sí los 186 países miembros de la Organización.
Trece países del continente africano ya han conectado sus servicios, más allá de las Oficinas Centrales Nacionales, a la red I-24/7, o están en vías de hacerlo.
Es el caso, por ejemplo, de Sudáfrica, Egipto, Nigeria, Kenia e incluso de Tanzania.
Dicha red garantiza la posibilidad de intercambiar datos esenciales para luchar contra la delincuencia internacional y proporciona acceso a las bases de datos mundiales creadas por la Organización, como las bases de datos sobre personas buscadas, sobre documentos de viaje robados o perdidos (que en la actualidad contiene más de
15 millones de datos), sobre huellas dactilares o sobre perfiles de ADN de delincuentes, es decir, las herramientas básicas para cualquier actividad policial.
Auténticas memorias vivas, estas bases contienen multitud de datos sobre los narcotraficantes.
Gracias a la utilización de nuevas técnicas, la red de comunicación de INTERPOL se va a extender aún más a fin de proporcionar acceso a las mencionadas herramientas y servicios a los policías de primera línea.
Asimismo, se han puesto en marcha mecanismos de apoyo operativo para ayudar a los países en su lucha diaria contra el tráfico de drogas, como los proyectos con fines específicos, los avisos, pero sobre todo el envío sobre el terreno de equipos de apoyo a las investigaciones para facilitar y respaldar las investigaciones de ámbito internacional, como acabamos de hacer en Guinea-Bissau o en Mauritania tras dos decomisos récord de cocaína en los que han intervenido más de 12 países de distintos continentes.
A tal efecto se han reforzado las capacidades de nuestras oficinas regionales por lo que respecta a sus aspectos operativo, técnico y analítico. Ahora están en mejores condiciones que nunca para prestar ayuda inmediata e in situ a través de los servicios de INTERPOL.
No obstante, aun cuando los esfuerzos de la comunidad internacional reportan mejores resultados por lo que toca a los decomisos y las detenciones, hay que constatar que tales esfuerzos son insuficientes y que la situación se degrada.
Más allá de las palabras y los discursos, los resultados en este ámbito requerirán ineludiblemente un firme compromiso por lo que respecta a los métodos y los recursos, una cooperación más estrecha entre todas las partes implicadas y la adopción de iniciativas específicas, concertadas y coordinadas.
Todas estas iniciativas deberán tomarse en el marco de las operaciones y los proyectos emprendidos en estrecha colaboración con las organizaciones regionales de jefes de policía y con las organizaciones internacionales que trabajan sobre el terreno en la lucha contra el tráfico de estupefacientes.
Acompañada de los recursos y las inversiones necesarios para que quienes se encargan de la lucha puedan llevarla a cabo en condiciones de igualdad, esa coordinación, generadora de sinergias y de coherencia en la acción, es la clave del éxito.
Les doy las gracias por su atención y les deseo sinceramente el mayor éxito en su trabajo.