Acerca de la corrupción
“La corrupción mina todo aquello que la comunidad policial pretende conseguir. Empobrece a comunidades enteras, y pone en peligro la seguridad de muchos para beneficio de muy pocos” – Ronald K. Noble, Secretario General de Interpol
La corrupción es un fenómeno multifacético propiciado por situaciones históricas y socioeconómicas que difieren en función de los países. Está presente en todos los estratos de la sociedad. Si bien en el pasado se llegó a considerar como un problema fundamentalmente interno, en la época actual la corrupción suele trascender las fronteras nacionales. Su repercusión es de carácter mundial, y sus costes ocultos son incalculables.
El sector privado ha reaccionado mediante la adopción de normativas y reglamentos en materia de deontología y cumplimiento de las disposiciones en vigor, mientras que el sector público se beneficia de la ratificación de nuevas leyes y convenios internacionales. Se han creado organismos y mecanismos de supervisión para garantizar que los esfuerzos efectuados por ambos sectores se lleven a cabo sin contratiempos.
No obstante, la corrupción es endémica en muchos países, y sigue desviando valiosos recursos y beneficios económicos.
| ¿En qué medida la corrupción constituye una amenaza para el buen gobierno? |
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La corrupción es una manifestación de debilidad institucional, falta de valores éticos, desviación de incentivos y aplicación insuficiente de la legislación.
Cuando funcionarios corruptos desvían paulatinamente los recursos de un país, el potencial para promover el desarrollo social y atraer la inversión extranjera se ve mermado, por lo que el país resulta incapaz de ofrecer servicios básicos a sus ciudadanos o velar por el respeto de sus derechos.
Además, la corrupción alimenta la delincuencia transnacional. Los terroristas y la delincuencia organizada no podrían dar rienda suelta a su actividad ilícita sin la complicidad de funcionarios públicos corruptos. La corrupción pone en peligro la seguridad y menoscaba la confianza de los ciudadanos en los sistemas que rigen su vida diaria. Constituye un problema de gran envergadura para la policía y el sistema judicial, habida cuenta de que la existencia de corrupción en un país puede poner en peligro toda la investigación a escala internacional.
Por sí misma, la corrupción no es causa de pobreza, pero tiene un impacto directo e inmediato en el desarrollo económico y el buen gobierno, lo que a su vez genera un incremento de los niveles de pobreza. La corrupción sigue siendo una importante traba para el logro de los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio marcados por las Naciones Unidas, cuyo propósito fundamental es el alivio de la pobreza.
Los análisis más recientes señalan que la corrupción sigue prosperando en todo el mundo. Sin embargo, a medida que aumenta el conocimiento de este fenómeno, crece también la toma de conciencia de sus consecuencias negativas en las reformas políticas, económicas y sociales.
El informe de 2006 de Transparency International pone de relieve que la corrupción prolifera a pesar de las mejoras legislativas y de las medidas adoptadas para contrarrestarla. Según un estudio del Instituto del Banco Mundial, los sobornos representan cada año 1 billón de dólares de los Estados Unidos, en contraste con el tamaño de la economía mundial, que en aquel momento se estimaba en poco más de 30 billones de dólares de los Estados Unidos.
| ¿Cómo se enfrentan los convenios internacionales a este problema? |
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La lucha contra la corrupción plantea un gran desafío, ya que los delitos de este tipo se suelen llevar a cabo en secreto y con frecuencia las víctimas no se dan cuenta hasta mucho después. Si bien la corrupción se considera a menudo como un problema fundamentalmente interno, no podemos pasar por alto la dimensión internacional de este fenómeno, habida cuenta de que los actos de corrupción se suelen llevar a cabo en múltiples ubicaciones y, por lo general, están relacionados con delitos perpetrados en otros países.
Los numerosos convenios existentes en la materia dan cuenta de la gravedad que reviste el actual fenómeno de la corrupción. Las definiciones y enfoques académicos desarrollados en los últimos años tratan de abordar el problema de forma individual y colectiva. Si bien algunos convenios se circunscriben a una región, todos hacen hincapié en la necesidad de que los países cooperen entre sí en la lucha contra la corrupción.
La cooperación internacional puede contribuir a concitar la voluntad de los países para combatir la corrupción y a dotarse de las herramientas necesarias para ello. A pesar de la lógica dificultad de diseñar y aplicar estrategias para luchar contra la corrupción sistemática, las organizaciones internacionales pueden contribuir – y, de hecho, lo hacen ya - prestando ayuda a las reformas democráticas, a la creación de economías más competitivas y a la mejora de la gestión gubernamental.
Incluso si prácticamente todas las formas de corrupción están prohibidas en la mayoría de países, algunos de ellos pueden enfrentarse a dificultades para contrarrestarla debido a la falta de suficiente voluntad o capacidad local, como puede ser la ausencia de estrategias, estructuras o fondos adecuados.
Los pactos anticorrupción suponen una herramienta muy valiosa para las organizaciones, empresas o ciudadanos afectados por la corrupción y por su impacto en la buena gestión gubernamental. A través del establecimiento de un marco internacional, los tratados pueden promover un mayor grado de compromiso político, sugerir las medidas jurídicas que pueden adoptar los países y formular un programa de cooperación internacional y regional.
La Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción (CNUCC) constituye uno de los pasos más importantes dados recientemente en la lucha mundial contra la corrupción. La Convención entró en vigor en diciembre de 2005 y cuenta con más de 140 signatarios. Este instrumento goza de un amplio consenso acerca de lo que deben hacer los países en materia de criminalización y prevención de la corrupción, así como de cooperación internacional y recuperación de activos. Por consiguiente, la CNUCC es la piedra angular del esfuerzo mundial para luchar contra la corrupción y brinda una oportunidad única para sensibilizar a la población y comprometerse a poner coto a este problema.